El exceso de sol y la edad son los factores que más influyen en la aparición de manchas en la piel. Las mujeres de los pueblos, acostumbradas a trabajar de sol a sol, eran muy propensas a sufrir este problema
estético y sabian cómo combatirlo. Una antigua receta asegura que machacando un puñado de berros hervidos y añadiéndoles tres cucharadas de miel se obtiene una excelente mascarilla para borrar las manchas.
Para que resulte eficaz, hay que aplicarla sobre la piel durante un cuarto de hora. El mejor momento
para hacerlo es por la noche, antes de acostarse.
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