La piel del cuello es fina y con tendencia a la sequedad, por lo que no es extraño que se arrugue antes de tiempo. Para evitarlo, mezcla una cucharada de miel con un poco de agua y aplicalo directamente sobre la piel del cuello, realizando una ligera fricción. Deja que actúe durante diez minutos y aclara después con abundante agua. Realiza esta operación dos veces al mes.
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